Cuando me siento halcón, levanto el vuelo .
Cuando quiero mirar la creación.
Cuando quiero evadirme de la angustia,
o cuando quiero ensanchar mi corazón.
Más, como un gran velo pintado de amargura,
que cubriese la pupila de mis ojos.
En lugar de ver bellezas, compasiones y ternuras,
contemplo solo avaricias y despojos.
Aquí, se se divisa al hombre, cuanto es hombre.
La metralla que el hambre administra.
Aquí, contemplo, al humano, enfermo y pobre,
y al que lo puede matar, sin dejar pista.
Se contempla la sangre de los mártires de guerra,
que a las batallas fueron sin opciones,
que rezuma de la piedra, en pobres tierras,
y se convierte, en motín de los ladrones.
Aquí se divisan, los niños mercenarios.
Los que buscan en la basura su sustento.
Los que en las minas hacen, trabajos temerarios,
o… Los que entregan su pureza por sustento.
Se ha rasgado el velo que ocultaba el santuario,
lo que era sagrado, se ha hecho publico.
El poder ya no respeta al humilde proletario,
y lo humano, se representa en modo impúdico.
Y yo, pobre halcón desorientado en mi ignorancia,
soy, de agredir a las palomas incapaz.
Porque unas me dan pena, y las otras repugnancia.
Porque odio la rapiña. Porque amo la justicia, amo, la paz.