De nieve blanca y hielo, tiene mi luna,
afilada navaja de doble filo.
De los cuernos de toro, es la empuñadura,
rematada en remaches, en oro fino.
De brillantes estrellas, es la mantilla.
Zapatitos lujosos, de blanca escarcha.
Pendientes azabache, de mis olivos,
y un collar de juncia, verde esmeralda.
De sueños y promesas lleva corona.
De traición y pecado, lleva equipaje.
Deslumbrante se encumbra sobre una loma,
que limita el entorno, de mi amplio valle.
Celestina, alcahueta es la luna bella.
Encubridora eterna de delincuentes.
Pero yo así la quiero, tal como es ella,
con su cara oculta y juicios pendientes.