Desasosiego

Un cautivo suspiro corre por mis venas. ,
Que es fuerte vendaval. Tornado retenido;
que va girando por mi cuerpo enloquecido
deseando abrir rejas y desatar cadenas.

Vorágine que arrastra mi rojo atardecer,
porque, rompiendo mis sentidos me enajena,
Invadiéndome con silbidos de ballena,
y que me hacen con la injusticia, enloquecer.

Mi vida es, como un torbellino de pasiones ,
que se cruza, se enmaraña y que me encepa.
Es semejante a un cervatillo en una estepa,
que en el pecho, le han clavado cien arpones.

¿Quien come, de la miseria y los dolores?
¿Quienes son los ladrones del sudor obrero?
¿Quien les quita la dignidad, quien el dinero?
¿Quien se bebe su salud y años mejores?

¡Qué vida! Es, como caminar en el desierto.
Un duro deambular entre dunas y arena.
Detrás de cada duna, espera una cadena,
que llegues confiado ¡Con el candado abierto!

Del jardín de la vida; fui árbol sosegado.
Fui cobijo de aves, para entonar sus trinos.
Más me convertí en zarza, tronco y espinos,
humilde proletario para ser espoliado.

¿Cuanto pueden valer, mis huesos y mi sangre?
¿Que valor tendrán mis años entregados?
Igual que pétalos cayeron deshojados
arrastrando a su paso, enfermedad y hambre.

Seguirá su circuito, el suspiro cautivo.
Seguirá la tormenta azotando mi alma.
Mientras siga triunfando el ladrón repulsivo,
nunca reposara mi espíritu en la calma.

Amor marinero

Nacaradas gaviotas.
Blanca espuma en los mares.
Brillo de caracolas.
Arboles de corales.
Conchas de blancas perlas
de las profundidades.
¿Donde van los suspiros,
y llantos a raudales?

Esta blusa de hilo,
donde duermen mis pechos.
Este niño tan dulce
que se mueve en mi seno.
Siempre están a la espera
de las manos curtidas
de mi amor marinero.
El se fue suspirando,
y yo, soñando espero.

Delfín de yerbabuena
que los mares perfumas;
tráeme tu el de mi amante
sobre la blanca espuma,
cuando salgo a esperarlo
a la luz de la luna.
Y en la proa del barco
en las noches sin bruma,
el llama a las estrellas,
por nombre, una por una

Y yo, siempre lo espero
mirando hacia la mar,
mientras zurzo las redes
con hilos de azafrán,
agujas de corales,
y alma de par en par

Cuento

Todas las estrellas llevan
un ramito en su solapa,
de un blanco jazmín que crece
a orillas de la vía láctea,
donde bebe una cabrita
hija de la luna flaca.

Se asoman todas las noches
con sus vestidos de gala.
Pendientes de coral blanco
y collarcitos de nácar.
Desde que obscurece el cielo,
hasta que despunta el alba.

Y la luna que es redonda
y plana por las dos caras,
alumbra los entresijos
con farolillo de plata,
al paso de los luceros
con armaduras y capas.

¡Cuanto ajetreo hay arriba
en esa plaza del cielo!
Dicen que están esperando
un refulgente cometa
que viene desde muy lejos,
en su lujosa corbeta.
Con soldados del zodiaco,
velas de polvo de estrellas,
y el… ¡Capitán del barco!

Hablan crónicas antiguas
de un ceremonial arcano.
Relatan bellas costumbres
que desde tiempos lejanos,
hacen que anhelen los hombres
un espacio tan lozano.

Dar todo por amor

(soneto acróstico)
De la llaga del pecho lacerante,
Agua y sangre dejaste en mi camino.
Redimiste de culpas mi destino
Tomándome por fiel acompañante.

Olor de santidad tu cuerpo amante,
Derramas sobre mí cual dulce vino.
Omnipresente zarza, dulce espino,
Potente elixir y estimulante.

Oro porque mi ofensa escarnecida,
Retirar yo pueda, y tu indulgencia,
Acompañarme alcance de por vida

Mas, no puedo dormirme en tu clemencia,
Olvidando la lucha sostenida.
Respetaré, el cumplir mi penitencia

Feria y toros

(Pozoblanco)

Encinas y más encinas.
Verde viejo y rudos troncos.
A la grupa de mi jaca,
camino de Pozoblanco
van deleitando mis ojos.

Es polvoriento el sendero
que voy recorriendo ufano.
Quiero gozar la corrida
esta tarde de septiembre
en el Coso de los Llanos.

El sol contempla en su cenit
brillante y engalanado,
los barbechos y rastrojos
como tapices tendidos
poniendo un toque dorado.

¡Hay como luce este valle!
¡Ah como luce la feria!
La Virgen de las Mercedes
estará orgullosa de ella.
¡Rumbo y arte en los Pedroches,
de la feria pedrochera!

Clarines de sol y sombra.
De volantes y sombreros,
de abanicos y pañuelos
están los tendidos llenos.
Y al salir del paseíllo,
arde en vítores el ruedo.

Capotes y muletillas
oro, seda, toros blancos,
claveles y banderillas
en el albero pintando,
carteles de maravilla
para gloria de Los Llanos