Es increible hasta que exremos puede llegar la ridiculez de la gente. Imagino la fiesta de Isabel Preysler con todos sus invitados de honor que quieren degustar ciertas bolas doradas y que, para no tener que ir cargando con ellas de forma tradicional, echan mano de este invento.

Fingerfood

Se trata de un anillo equipado con un microscopico plato en su parte superior sobre el cual podemos depositar nuestro canapé. Eso sí, poniendo la mano como si nos hubiese dado un aire y nos hubiesemos quedado desfigurados.

Resumiendo: Que tendrás mucho éxito en tu próximo aperitivo y, tras toda la noche con el dedo estirado, tendrás que pedir la baja laboral por tener los músculos agarrotados.

Otro invento que el mundo no precisa.

Info: Fred & Friends

Vía: Compradicción