Eso es lo que yo me vengo preguntando hace ya un tiempo. ¿Para que sirven las agendas si quien la lleva es un completo inútil, o su jefe un completo idiota?

Yo trabajo con una aplicación informática en la que registro todas mis citas, reuniones, entrevistas, cenas… y demás actividades más o menos sociales. Vamos, que me apunto todo porque la memoria puede llegar a fallar. Como es obvio esa aplicación no me la puedo llevar a ningún lado. Por eso al final de cada día – habitualmente mientras redacto entradas como esta – sincronizo mi móvil con esta aplicación para tener todas las citas en el móvil listas para ser consultadas y ser avisado con tiempo. Esta formula me esta funcionando a las mil maravillas. Cierto es que también se puede llevar perfectamente una agenda de forma tradicional con un dietario y las citas escritas a mano.

Pero indistintamente como realicemos este tipo de tarea es imprescindible ser una persona seria y formal. De lo contrario, y por mucho que lleves una agenda, no podrás cumplir con tus obligaciones y quedarás como un puñetero cerdo maleducado, o simplemente como una persona poco organizada.

Todo esto viene porque ayer, hacia las cinco y media de la tarde, tenía una reunión con un colaborador en el despacho de un cliente. La cita fue confirmada el sábado por la noche, de modo que ayer por la mañana no volvimos a confirmar la cita por motivos obvios. Resulta que llegamos a la cita, tras tenernos que desplazar a este pueblo que está a 20 kilometros, y nos encontramos a nuestro supuesto contertuliano abandonando el despacho, porque tenía otra entrevista a las seis y media, y dejándonos con cara de gilipollas con su secretaria para concertar otra cita para el viernes.

Lo más curioso de este comportamiento es que, en el caso de este cliente, ya es la segunda vez que nos pega plantón. Y siempre presenta la misma excusa barata de ir muy estresado y no tener tiempo para nada. Coño! Pues para presentar sus facturas a los cliente no tarda nada. Para eso si que tiene tiempo.
Creo que es de vital importancia quedar bien, no solo con los clientes, si no también con los proveedores. También con los de servicios. Las colaboraciones tienen que basarse siempre sobre la confianza mutua y para ello debe de existir una comunicación clara y rápida. Si consideramos que nuestro cliente es así y que cada dos por tres nos va a hacer la misma jugada ¿qué motivación o motivos podemos tener nosotros para realizar nuestro trabajado bien de cara a él?

Por lo tanto ahí queda la gran incógnita: ¿Para que sirve una agenda si luego te la pasas por el forro?

He dicho.