Antes lloraban por su hija. Ahora por su hija y por ellos mismos. Todo empezó on la desaparición de su hija Madeleine. Y ahora resulta que la opinión pública se los esta comiendo.

No voy a hablar sobre la posible implicación de los padres. La anotación de hoy esta pensada para reflexionar sobre el despliegue mediático de este triste acontecimiento.

A estas alturas los únicos que creen encontrar a la niña con vida son quizás sus padres. El resto de la población mundial – debe de haber poca gente que no se haya enterado aún – tiene claro que la niña ha muerto.

¿A qué viene pues que este despliegue mediático siga adelante y que, a modo de ejemplo, TVE realice un especial de Madeleine.

De cierta forma todos somos responsables de que ocurra lo que ocurre. Unos – los padres – por la importancia que le han dado y el despliegue que ellos mismos han organizado. Otros – nosotros mismos, por interesarnos de sobremanera en el tema y engancharnos a este como si de una telenovela se tratase. Y, finalmente, otros – los medios de comunicación – por querer demostrar que tienen sentimientos y, como no, por quererse forrar.

Finalmente descubrirán el pastel y nosotros aplaudiremos a los medios de comunicación por su gran labor realizada. Pero eso ya es otro tema.

Más que nada me pasa por la cabeza todo esta tema porqué a diario desaparecen muchos niños y adultos por todo el mundo. Gente rica y gente pobre. Pero los medios se lo pasan por el forro y las ONG también. Y nosotros en consecuencia no movemos ni un dedito. A los padres de Madeleine le han hecho llegar hasta dinero – parece ser que mucho – para que busquen a su hijita.

Ya tenemos la conciencia tranquila. A los familiares de los demás desaparecido que les de por el culo.

He dicho.