Explosión en Valencia
No quiero decir que lo veía venir. Pero la verdad es que con tanto petardo y tanto fuego artificial de las narices es lo mínimo que puede ocurrir.
Debo confesar que, aunque me gustan ver los fuegos artificiales de lejos, no aguanto estos explosivos de los que somos tan fanáticos. Lo que ocurre es que yo soy muy torpe.
Me cuesta entender como los padres, que habitualmente están tan preocupados por la salud y la integridad de sus hijos, prohíben que sus nenes, y nenas por supuesto, fumen, beban, tomen drogas y vayan en moto para luego, cuando llegan las fiestas, les permiten, o incluso les motivan, a que vayan cargados de bolsas de petardos. Estos petardos no dejan de ser EXPLOSIVOS en pequeñas dosis. Sin lugar a duda son peligrosisimos. Porque si les revienta la bolsa que llevan en la mano es muy probable que pierdan esta ultima y parte del careto.
Así de ignorantes somos. Parece mentira.
He dicho.
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acabo de flipar. ¡hemos escrito sobre las dos mismas cosas, quintero y los petardos de Valencia!
Hola Reina.
Las dos noticias las vi durante el día en la página de El País. Empece a escribir las dos anotaciones pero no las publiqué porque ayer fué un día de espanto. No tuve tiempo.
Luego las vi en tu bitácora, donde por cierto deje un comentario en tu anotación sobre Quintero.
Y ya, a las tantas de la noche, me volví a recordar que tenía escritos las tres anotaciones pero que aún no había publicado nada.
La verdad es que hay días en los cuales seria mejor que ni nos hubiéramos levantado.
Un abrazo
pues sí, tienes razón, hay días para olvidar… aunque quizá que todos en la blogosfera estemos flipando con las mismas cosas es una buena señal! bicos y buen finde!